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Las mujeres representan el 15 por ciento de las fuerzas activas (Foto: Fuerza Aérea de EEUU).
El severo rostro de una soldada de Estados Unidos llamada Shoshana Johnson refleja una nueva y inquietante realidad de la guerra moderna estadounidense: mujeres peleando, mujeres matando y cayendo en manos enemigas. ¿Deben las mujeres pelear en las guerras?
(Mhoy) Para las mujeres militares de EE.UU. esta guerra en Irak es un hito. Uno de cada siete integrantes del personal militar en campaña es mujer y –la mayor parte del tiempo- ellas enfrentan los apremios del combate como nunca antes. Por primera vez, ellas pueden volar y navegar aviones y barcos de guerra.
Pero también está el lado altamente riesgoso de esta inclusión. Las imágenes mostradas primero por la televisión estatal iraquí y, luego, al resto del mundo de Soshana Johnson, de 30 años, capturada con sus compañeros de la 507 Compañía de Mantenimiento, unidad no combativa que trabaja en el sudeste de Irak, abre un nuevo flanco de discusión.
Mientras más mujeres como Johnson sean capturadas y corran riesgo de muerte, el tema se transformará en una confirmación para quienes afirman en EE.UU. que las mujeres no deben servir en las trincheras.
Muchos se preguntan si el pueblo estadounidense –y los líderes políticos y militares- está preparado para aceptar el espectáculo de una mujer torturada o violada ante las cámaras de televisión del enemigo.
Quienes abogan por un aumento de la participación femenina esperan que el Pentágono y el Congreso no frustren la igualdad de oportunidades luego de la difusión de las imágenes de Soshana Johnson.
“Esto es horrible, pero pienso que los estadounidenses están asustados por cualquiera que sea prisionero de guerra, no sólo por las mujeres”, dice Lory Manning, capitán de la armada retirada y directora de Mujeres Militares, un proyecto del Women's Research and Education Institute. “Pero no creo que estos hechos nos hagan dar vuelta atrás”, agrega la ex uniformada.
Pero algunos críticos dicen que la guerra reabrirá el debate sobre los roles de géneros, esta vez con mayor repercusión pública.
“Estamos haciendo frente a una nueva fase en la historia de la guerra moderna”, asegura Elaine Donnelly, fuerte oponente a que las mujeres participaran en combates cuando fue miembra de la comisión formada por el gobierno de Bush padre, luego de la primera guerra en el Golfo Pérsico, 12 años atrás. “Creo que las mujeres están preparadas, pero temo que no lo suficiente”, añade.
Durante la Guerra del Golfo, las mujeres correspondían al 11 por ciento de las fuerzas desplegadas con alrededor de 41 mil de ellas sirviendo en la región. Pero el Departamento de Defensa limitó sus posiciones a responsabilidades de bajo riesgo y nula participación en el combate.
Pero en 1994, el secretario de Defensa Les Aspin eliminó esta política. Desde esa fecha, 260 mil puestos se han abierto para las mujeres.
La participación femenina en las Fuerzas Armadas de EE.UU. ha aumentado durante las últimas décadas. Tatiana Stead, mayor de la Fuerza Aérea y vocera del Pentágono señaló que las mujeres representan el 15 por ciento de las fuerzas activas y el 17 de las reservas.
Tras el fin de la Guerra del Golfo, Bush padre creó una comisión militar para estudiar si las mujeres debían participar en puestos de combate. Algunos sectores consideran que existe hostigamiento y discriminación hacia la idea de que las mujeres participen en combates. Otros, simplemente dicen que las mujeres tienen mayor riesgo de ser tomadas prisioneras y de morir porque no son tan fuertes como la mayoría de los hombres.
“Las mujeres, por razones psicológicas, no están en igualdad de oportunidades para sobrevivir o ayudar a sus compañeros soldados heridos”, opina Elaine Donnelly, quien como miembro de la comisión creada por Bush abogó para que las mujeres no participaran en la guerra.
Fuente: The Miami Herald.
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