ENGLISH | FRANCAIS | PORTUGUES

 

Volver
10 Razones por las cuales el militarismo es malo para lesbianas y gays
Autor: Ryn Gluckman
Fuente:
Fecha: 01/04/2003

Título Original: 10 RAZONES POR LAS CUALES EL MILITARISMO ES MALO PARA LA GENTE LGBTR

http://

Hay lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgéneros y gente rara (LGBTR) de todas las razas, clases, géneros, nacionalidades y opiniones políticas. Hay LGBTRs dentro de las fuerzas armadas y también la presencia LGBTRs es evidente en casi todas las marchas por la paz que han tenido lugar últimamente. Se han dado agitados debates en las organizaciones, listas electrónicas y comunidades LGBTRs acerca de qué posición tomar ante la guerra contra Iraq. Mientras tanto, las personas LGBTR siguen siendo objeto de ataques por parte de las fuerzas armadas y de los gobiernos fundamentalistas en el mundo entero, sin que de esto estén excluidos los EEUU. Hay quienes opinan que la guerra no es un tema LGBTR, pero el hecho es que la violencia por parte del Estado ha sido un tema central en la historia y en las vidas de las personas LGBTR a lo largo de los siglos. No importa cuáles sean tus ideas políticas, es importante que tengas en cuenta los siguientes datos de la realidad acerca del efecto que tienen las guerras sobre las vidas de las personas LGBTR.

1. Con la guerra se recortan las libertades civiles, la libre expresión y el disenso

En épocas de crisis, los grupos que ya estaban marginados y la poblaciones de menores recursos son culpabilizadas y atacadas. Dos días después de ocurrir los ataques del 11 de septiembre, Jerry Falwell, líder de la derecha religiosa estadounidense, culpó de ellos a las personas LGBTR y a las feministas: "Verdaderamente creo que los paganos, y las abortistas, y las feministas, y los gays y las lesbianas que activamente intentan hacer de eso un estilo de vida alternativo, la ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles) - todos los que han tratado de secularizar a los EEUU- a ellos los acusó en su propia cara y les digo ustedes contribuyeron a que esto pasara".
A partir del 11 de septiembre las organizaciones progresistas que hablan contra las acciones militares son objeto de críticas por considerárselas antiestadounidenses o por estar supuestamente preparando el camino para que se produzcan más ataques terroristas. Además, la policía apunta directamente contra quienes sabe que son activistas LGBTR y contra la guerra durante las protestas, marchas y actos públicos. Si son detenidas/os, se exponen a sufrir hostigamiento y violencia física.

2. En períodos de militarismo aumentan los delitos homofóbicos

Desde los ataques del 11 de septiembre, se ha incrementado de manera dramática el número de crímenes de odio cometidos en los EEUU. Los ataques contra musulmanas/es, personas originarias del sudeste asiático y del Medio Oriente se multiplicaron de manera impresionante, mientras que los crímenes de odio motivados por la orientación sexual subieron en un 7.2% en comparación con las cifras de 2000. Los crímenes de odio fundados en la orientación sexual ocuparon el cuarto lugar por su magnitud dentro de la categoría general de estos delitos en 2001. El incremento de los crímenes de odio desde el 11 de septiembre indica que las personas LGBTs son las primeras en ser atacadas cuando se vive un clima de militarismo, violencia y temor. El impacto es aún mayor sobre las personas LGBTR de color, que se enfrentan al hostigamiento y la violencia fundados no sólo en su identidad racial sino también en su orientación sexual. En nombre de la seguridad nacional, la administración Bush ha cerrado los ojos ante la violencia contra las personas LGBTR y de color desde el 11 de septiembre.

3. Las personas LGBTR son objeto de abusos contra sus derechos humanos perpetrados por las fuerzas armadas

La orientación sexual suele utilizarse como un medio para criminalizar a activistas sociales que están trabajando por la paz. Bolan Aleksov, un gay yugoslavo, fue arrestado por el Servicio Secreto Estatal en 2000 debido a su participación en el grupo Mujeres de Negro, que se oponía a la guerra. En el transcurso de los interrogatorios a que fue sometido, la policía lo golpeó y lo insultó por su condición de homosexual. En 1999 en Ugando cinco activistas gays que trabajaban en derechos humanos fueron arrestados y torturados en centros de detención militares, y luego obligados a abandonar el país.

4. Las fuerzas armadas discriminan a las personas LGBTR que sirven en ellas

Las fuerzas armadas siempre han sido hostiles a las personas LGBTR. Como resultado de la política "No pregunten, no revelen", establecida por la administración Clinton, a las personas LGBTR que sirven en ellas se les exige que mantengan en secreto su sexualidad ya que si no lo hacen serán dadas de baja. En esa atmósfera de secreto, el Estado alienta la discriminación y el hostigamiento. En 2001, mientras aumentaba la atención prestada a las fuerzas armadas y los fondos asignados a ellas, en el momento cumbre de la intervención militar estadounidense en Afganistán, 1.250 personas fueron dadas de baja de las fuerzas armadas por ser lesbianas, gays o bisexuales, la cifra más alta de bajas registradas por ese motivo desde 1987. El informe titulado "Conduct Unbecoming", publicado por la Red de Defensa Legal para Miembros de las Fuerzas Armadas refiere 1075 casos de hostigamiento e intimidación de personas LGBTR en las fuerzas armadas en ese mismo año, en comparación con 871 casos registrados en 2000.
La discriminación contra las personas LGBTR parece ser una de las prioridades de las fuerzas armadas. En un momento en que la capacidad de comunicarse con una amplia variedad de personas en el mundo entero adquiere extrema importancia, las fuerzas armadas estadounidenses han despedido a personas con valiosas capacidades para la traducción y los idiomas en general debido a su orientación sexual. En otoño (boreal) de 2002, mientras se incrementaba la presencia militar de los EEUU en el Medio Oriente, el ejército dio de baja a nueve lingüistas, incluyendo a personas que estudiaban árabe y coreano, por violar la política de "no pregunten, no revelen".

5. El militarismo constituye una amenaza para las/os inmigrantes LGBTR

Las/os inmigrantes LGBTR y las personas LGBTR que solicitan asilo se enfrentan a obstáculos significativos aun en tiempos de paz. Como la homosexualidad está considerada un delito y/o una enfermedad en muchos países, las/os inmigrantes LGBTR muchas veces escapan de situaciones en las que fueron torturadas/os por el Estado, sometidas/os a tratamiento psiquiátrico forzado, persecución, violación y cárcel por su orientación sexual. Muy pocas autoridades migratorias están capacitadas para requerir información sobre abusos cometidos en el pasado de manera respetuosa, y las personas LGBTR que solicitan asilo muchas veces se niegan a revelar su orientación sexual por miedo a verse perseguidas una vez más. Mientras que una pareja casada puede solicitar la residencia para el/la cónyuge de nacionalidad extranjera, como las parejas formadas por personas del mismo sexo no están reconocidas legalmente como familia en la mayoría de los países del mundo, muchas veces deben emigrar por separado, no pueden reunirse si son de diferente nacionalidad y no pueden ejercer los mismos derechos que la familias migrantes. Desde el 11 de septiembre muchos países, entre ellos los EEUU y varios estados europeos, han utilizado la seguridad nacional y la amenaza del terrorismo para justificar políticas migratorias restrictivas y ataques contra la migración ilegal. Las personas LGBTR que han escapado de la persecución en sus países de origen ahora corren el riesgo de ser arrestadas como migrantes ilegales y deportadas de nuevo a esos países donde se las persiguió.

6. La guerra divide a las comunidades LGBTR

Cuando el gobierno de los EEUU comenzó a prepararse para ir a la guerra en Iraq, se desataron intensos debates en las comunidades LGBTR sobre si oponerse públicamente a la guerra o no. Las organizaciones grandes temen ser calificadas de antipatrióticas y perder financiamientos si se pronuncian contra la guerra. Las acusaciones de racismo han sido rampantes dentro de la comunidad LGBTR, así como los llamamientos a renunciar a la membresía de los grupos LGBTR que no han hecho pública su postura contra la guerra, o a boicotearlos.

7. El militarismo y la guerra le quitan apoyo a las personas LGBTR

El gobierno de los EEUU ha centrado su atención en la "guerra contra el terrorismo" a expensas de servicios básicos de apoyo para la gente LGBTR. Organizaciones comunitarias que brindan apoyo a jóvenes LGBTR y atención a personas con VIH/SIDA han sufrido recortes de presupuesto enormes, mientras se incrementaba en la misma proporción el gasto militar. En febrero de 2002 el presidente Bush propuso un presupuesto nacional para el año fiscal 2003 que aumentaba en un 13% el presupuesto de defensa, lo que constituye el aumento más significativo desde la administración Reagan. En 2004, el presidente Bush espera aumentar el presupuesto militar de los EEUU hasta alcanzar los 399.1 billones de dólares, sacrificando el financiamiento de programas sociales para apoyar el aumento de los gastos militares. Hace poco el estado de Illinois recortó 2.5 millones de dólares destinados a servicios de apoyo a programas contra el VIH/SIDA y Massachusetts redujo los fondos del Programa Escuelas Seguras que apoya a estudiantes y jóvenes LGBTR.

8. El militarismo alienta un clima de fundamentalismo

En los últimos meses, el gobierno fundamentalista de Egipto ha efectuado arrestos masivos de activistas contra la guerra y personas LGBTR. Hace ya tiempo que se viene criticando a Egipto por sus abusos contra los derechos humanos de ciudadanos/as LGBTR, entre ellos el muy resonante caso de los 52 hombres gays arrestados por "práctica obscena habitual". Dos días antes de que tuvieran lugar manifestaciones internacionales contra la guerra en febrero de 2003, la Policía de Seguridad Estatal egipcia arrestó en El Cairo a 11 activistas contra la guerra. La administración Bush considera a Egipto como uno de sus principales aliados en el Medio Oriente. No sólo los EEUU no han alzado su voz contra los abusos cometidos por los gobiernos de Egipto en materia de derechos humanos sino que en 2002 le aportaron 10.3 billones de dólares en concepto de ayuda, junto con la Unión Europea y el Banco Mundial. La intensificación de las tensiones en el Medio Oriente y la actividad militar estadounidense en Iraq han permitido que nadie cuestione los recientes arrestos de gays y activistas contra la guerra en Egipto.
Cinco meses después de los ataques del 11 de septiembre, mientras los EEUU se ocupaban de bombardear Afganistán, el líder fundamentalista religioso Pat Robertson, famoso por su agenda antigay, atacó al Islam y a las personas musulmanas: "El Islam no es una religión pacífica que quiera coexistir con otras", dijo Robertson. "Quieren coexistir sólo hasta que puedan controlar, dominar e incluso destruir si así fuera necesario". Parece que muchos fundamentalistas no hacen diferencias en términos de odio entre activistas por la paz, LGBTRs, y personas de diferente pertenencia étnica y creencia religiosa.

9. El militarismo perpetúa normas de género rígidas

En su nivel más básico, el militarismo se asienta en ideas de género tradicionales y heterosexistas que definen la masculinidad a partir de la fuerza física y la agresión, y la feminidad como pasiva y sumisa. Esto ha quedado claro en los debates acerca de si se permitiría o no que las mujeres combatieran en el frente durante la Guerra del Golfo. Estas normas de género se han utilizado a lo largo de la historia para marginar y penalizar a las personas LGBTR que frecuentemente cuestionan la legitimidad de tales normas. Al aumentar nuestra dependencia de las fuerzas armadas y hacer de la guerra una prioridad, se fortalece la cultura heterosexista y patriarcal que promueve la guerra e intensifica la estigmatización de todas aquellas personas que desafían a esa cultura.

10. La guerra mata a la gente LGBTR

No cabe duda que la guerra mata a personas inocentes. Se estima que 1 de cada 10 personas es LGBTR. Esto significa que de las/os 1.5 millones de iraquíes que han muerto en la última década debido al embargo y los bombardeos, 150.000 eran LGBTR. Durante el Holocausto, 15.000 personas LGBTR fueron enviadas a campos de concentración, en lo que constituye el ejemplo más famoso de genocidio y militarismo en el Norte global. Se estima que más de 300 personas LGBTR murieron durante los ataques al World Trade Center y el Pentágono. Desde quienes integran las fuerzas armadas hasta las/os civiles, así como las prisioneras y prisioneros políticos y de guerra, la vida de todas y todos está amenazada.



Ryn Gluckman es activista LGBTR y escritor@. Coordina el Programa de Población y Desarrollo del Hampshire College e integra el Comité Directivo de la organización Hijas/os de Lesbianas y Gays en Todas Partes (Children of Lesbians and Gays Everywhere).

 

 

Volver