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Todas somos Lisístrata
Autor: Andrea D’Atri
Fuente: Red Informativa de Mujeres de Argen
Fecha: 10/03/2003

Título Original:

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LISISTRATA Nosotras en la guerra anterior nos callamos. Por nuestra buena educación, todo lo que hacían lo aguantábamos, no nos dejaban ni gruñir, pero no nos gustaba. Intensificaban la guerra y les preguntábamos con buena educación: “¿Qué es lo último sobre la guerra? ¿Qué cosas decretaron en la Asamblea de hoy? ¿Qué hay de la tregua?” “¿Y a ti qué?”, decía el marido. “¿No vas a callarte?” Y yo me callaba.

CLEÓNICA Pues yo nunca me callaba

COMISARIO Y te pegaba.

LISISTRATA Por eso yo me callaba. Pero nos enterábamos de decisiones cada vez peores. Y entonces preguntábamos: “¿Cómo hacen estas cosas, marido mío, de forma tan estúpida?” Y él enseguida, con mirada rencorosa, decía, "Vaya a remendar el pantalón. La guerra es cosa de los hombres."

COMISARIO Con razón lo decía, por Zeus.

LISÍSTRATA ¿Cómo que con razón, desgraciado? Tratábamos de avisarles pero se negaron escuchar los consejos. Entonces desastre. Por toda la ciudad lloraban "No quedan jóvenes en el país." Entonces decidimos las esposas que nos tocaba a nosotras salvar a Grecia. ¿Por qué esperar? Así, cállense la boca como hacíamos nosotras y nosotras les salvamos de sí mismos.

Aristófanes, Lisístrata (traducción de Jack Warner)

Fue un 8 de marzo diferente: el imperialismo norteamericano ha dejado trascender su voluntad de atacar unilateralmente a Irak, incluso ya se habla de las fechas probables en que se iniciarán los bombardeos.
Las mujeres de todo el mundo, que se manifestaron el pasado 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, contra la violencia de género, los abusos y las violaciones, exigiendo sus derechos sexuales y reproductivos, denunciando las discriminaciones en el ámbito laboral y doméstico, también se pronunciaron unánimemente contra la guerra.

En Washington las mujeres de la coalición Código Rosa protestaron frente a la Casa Blanca en una marcha que convocó a cientos de mujeres que repudiaron la decisión de su gobierno de atacar a Irak.
Otras norteamericanas, unas 300 jóvenes estudiantes de las universidades de Nueva México, Wisconsin y Chicago se unieron, en la frontera con México, a las protestas que denunciaban la impunidad por las muertas de Ciudad Juárez, un femicidio que aún hoy permanece sin esclarecer. Allí también se oyó la voz contra la guerra cuando una joven embarazada de 20 años de la ciudad declaró ante los manifestantes: "No pienso estar más como espectadora ante las más de 240 mujeres que han sido asesinadas en 10 años. No pienso estar como espectadora ante más de 100 mil personas que van a morir en Irak. Por mi bebé les digo que toda vida vale la pena. No a la violencia aquí en Ciudad Juárez y en Irak".

En el otro extremo del continente, Chile, una manifestación de más de mil personas expresó su rechazo a la guerra contra Irak.
En Argentina, mientras tanto, el gobierno anunciaba la sanción del cupo femenino obligatorio para los sindicatos y las que no tienen derecho ni siquiera al trabajo –las piqueteras- conmemoraban el día de la mujer en Plaza de Mayo, exigiendo los subsidios del Estado. Simultáneamente, un grupo colorido de feministas marchaba por todo el radio céntrico “escrachando” a la Catedral, la Casa de Gobierno, el Ministerio de Economía y los Tribunales, todos los sitios del poder que sólo traen más pobreza, más represión, más desocupación, más muertes y más abusos contra las mujeres. Con consignas contra el capitalismo y el patriarcado, por el derecho al aborto y contra la guerra imperialista las feministas culminaron su movilización reclamando el castigo para los casos de abusos de niñas pobres por parte de políticos y empresarios, que vienen escandalizando al país en las últimas semanas.

Cruzando el Océano Atlántico, el reclamo seguía siendo el mismo. En Europa todas las manifestaciones se pronunciaron por la paz, alertando sobre las consecuencias que tienen los conflictos armados para las mujeres y los/as niños/as ya que las mismas Naciones Unidas han denunciado que el 80% de los 50 millones de personas que son desplazadas a causa de las guerras, son mujeres. Incluso, durante los conflictos, las mujeres son sometidas a abusos sexuales ya que la violación suele ser utilizada como un arma de guerra contra el enemigo.

En la capital de Pakistán, la manifestación no fue convocada sólo por organizaciones de mujeres; a ellas se sumaron organismos de derechos humanos, pacifistas y estudiantes que repudiaron la guerra contra Irak y exigieron a su gobierno que vote en contra del ataque en el Consejo de Seguridad.

Y en Bagdad, mientras la vida sigue su curso a pocos días de un ataque que parece inevitable, la Unión de Mujeres Iraquíes marchó hasta la sede de la ONU exigiendo que se ponga fin al embargo y contra la guerra que ya es inminente, mientras siguen acudiendo escudos humanos de todas partes del mundo, entre los que participan numerosas mujeres.

Las mujeres del mundo han decidido que les toca a ellas salvar esta vez, no a Grecia, sino al mundo de una guerra que se avecina no sólo con sus bombardeos y sus muertes, sino también con todos los males que arrastra consigo como consecuencias terribles para los sobrevivientes, especialmente para las mujeres y los/as niños/as.

 

 

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